Pocos hoteles están tan ligados a la identidad de Los Ángeles como The Beverly Hills Hotel. Inaugurado en 1912, incluso antes de la incorporación oficial de Beverly Hills como ciudad, el establecimiento se convirtió rápidamente en punto de encuentro para figuras del cine, empresarios y personajes que ayudaron a construir la imagen de Hollywood.
Ubicado sobre Sunset Boulevard y conocido como The Pink Palace, el hotel conserva una estética reconocible por sus fachadas rosadas, jardines tropicales y una arquitectura que combina referencias mediterráneas con el glamour clásico de California. Actualmente cuenta con 210 habitaciones y suites, entre ellas 23 bungalows que forman parte de su historia más célebre.
Los bungalows que hicieron historia
Parte de la personalidad de The Beverly Hills Hotel se encuentra en sus bungalows privados. A lo largo de las décadas han hospedado a numerosas personalidades vinculadas con Hollywood, y algunos espacios mantienen referencias específicas a antiguos huéspedes, como Marilyn Monroe o Howard Hughes.
Más que reproducir una estética antigua, las habitaciones combinan ese legado con interiores actualizados, espacios luminosos y vistas hacia los jardines que rodean la propiedad.
El Polo Lounge y la vida social de Beverly Hills
El Polo Lounge es otro de los grandes protagonistas del hotel. Durante generaciones ha funcionado como uno de los espacios de reunión más reconocidos de Los Ángeles, especialmente entre figuras de la industria del entretenimiento y los negocios. Su ambiente conserva parte del carácter clásico de Hollywood, acompañado por música en vivo y una propuesta gastronómica que mantiene su relevancia dentro de la ciudad.
A esto se suman espacios como The Fountain Coffee Room y Cabana Café, que completan una experiencia donde el hotel funciona tanto como alojamiento como punto de encuentro.
Hospedarse en The Beverly Hills Hotel significa entrar en una parte de la historia de Los Ángeles que continúa vigente. Más de un siglo después de su apertura, sigue siendo uno de esos lugares donde arquitectura, cultura cinematográfica y hospitalidad convergen en una experiencia inseparable del imaginario de Beverly Hills.
