En las alturas, donde el aire es más limpio y el tiempo parece fluir con otro ritmo, existen hoteles que funcionan como refugios modernos. Son espacios minimalistas, cálidos y profundamente conectados con el entorno. Ideales para viajeros que buscan desconectarse del ruido, recuperar energía y volver a lo esencial.
Estos tres retiros de montaña destacan por su diseño, ubicación y atmósfera introspectiva.
1. Whitepod Eco-Luxury Hotel – Suiza
Ubicado en los Alpes, este hotel combina diseño sostenible con vistas inolvidables. Sus “pods” geodésicos —cúpulas privadas construidas para conservar calor y reducir impacto ambiental— están distribuidos entre bosques nevados, ofreciendo privacidad absoluta. Cada uno tiene chimenea, terrazas con vista panorámica y una estética que mezcla simplicidad alpina con confort contemporáneo.
El silencio, la nieve y las rutas de senderismo alrededor crean un ambiente perfecto para quienes buscan una pausa completa.

2. Amangani – Jackson Hole, Estados Unidos
Situado entre montañas de roca rojiza y vastos valles, Amangani es un retiro que combina lujo sereno y naturaleza salvaje. Sus suites fueron diseñadas con materiales naturales —piedra, madera, piel— que evocan la estética del oeste americano. La piscina climatizada con vista a las montañas Teton es uno de sus mayores atractivos.
Aquí, la desconexión se vive a través de largos silencios, cielos limpios y la posibilidad de observar fauna local en su entorno natural.

3. Sierra Nevada Resort – Granada, España
En plena cordillera Penibética, este resort ofrece estancias acogedoras que se integran a la montaña sin perder estilo ni calidez. Sus habitaciones de diseño moderno, chimeneas y vistas a las cumbres nevadas convierten cada mañana en un pequeño ritual. Además, el ambiente tranquilo del resort permite combinar descanso, caminatas y gastronomía local.
Es un refugio ideal para quienes buscan reconectar sin alejarse demasiado del ambiente cultural de Granada.

Los retiros de montaña son una invitación a respirar profundo. A dejar que el paisaje absorba las preocupaciones y que el silencio haga su trabajo. En destinos como estos, reconectar se vuelve inevitable.
