La contaminación lumínica ha convertido un cielo verdaderamente oscuro en algo cada vez más difícil de encontrar. Sin embargo, todavía existen destinos donde la Vía Láctea puede observarse a simple vista, especialmente durante noches despejadas y cercanas a la luna nueva.
Atacama, Chile
La sequedad, altitud y escasa iluminación artificial hacen del desierto de Atacama uno de los grandes destinos de astroturismo. En los alrededores de San Pedro de Atacama, el cielo nocturno puede convertirse en una de las principales razones para viajar.
Namibia
En el desierto del Namib, las enormes distancias entre poblaciones mantienen extensas áreas prácticamente libres de contaminación lumínica. La reserva NamibRand destaca especialmente por la calidad de sus cielos oscuros.
Nueva Zelanda
La región de Aoraki Mackenzie, en la Isla Sur, protege activamente su cielo nocturno. Los alrededores del lago Tekapo y Aoraki/Mount Cook ofrecen algunos de los escenarios más espectaculares para contemplar las estrellas del hemisferio sur.
Australia
El Outback australiano combina horizontes abiertos, territorios escasamente poblados y noches profundamente oscuras. Regiones como Uluru permiten contemplar la Vía Láctea sobre algunos de los paisajes más reconocibles del país.
Islas Canarias, España
La Palma y Tenerife ofrecen excelentes condiciones gracias a su altitud y sus cielos protegidos. El Roque de los Muchachos y el entorno del Teide son dos puntos especialmente conocidos para la observación astronómica.
Para aumentar las posibilidades de verla con claridad, conviene elegir noches próximas a la luna nueva, cielos despejados y ubicaciones alejadas de cualquier fuente de luz. En estos destinos, mirar hacia arriba puede convertirse en uno de los grandes momentos del viaje.
