México es un país marcado por su historia volcánica. Entre montañas, cráteres y antiguos campos de lava existen lagos que se formaron precisamente gracias a esa actividad geológica y que hoy ofrecen algunos de los paisajes naturales más singulares del territorio.
Desde aguas salinas en Puebla hasta lagunas de alta montaña dentro de un cráter, los lagos volcánicos de México muestran otra faceta de un país donde la geología también puede convertirse en motivo de viaje.
Alchichica, Puebla
La Laguna de Alchichica se encuentra dentro de un maar volcánico en la cuenca de Libres-Oriental, Puebla. Sus aguas presentan una elevada concentración de sales y minerales, una característica poco común entre los lagos interiores de México.
El contraste entre el azul del agua, las formaciones minerales de sus orillas y el paisaje semidesértico convierte al lugar en uno de los escenarios más inesperados del centro del país.
Santa María del Oro, Nayarit
Rodeada por montañas y vegetación, la Laguna de Santa María del Oro ocupa el interior del cráter de un antiguo volcán en Nayarit, a poca distancia de Tepic.
Su paisaje resulta completamente distinto al de Alchichica: aquí predominan el verde, las pendientes cubiertas de vegetación y las aguas tranquilas. La zona permite combinar contemplación, gastronomía local y actividades acuáticas dentro de un entorno de origen volcánico.
Las Lagunas del Sol y de la Luna, Estado de México
Dentro del cráter del Nevado de Toluca se encuentran las lagunas del Sol y de la Luna, dos cuerpos de agua formados por acumulación dentro de la estructura volcánica y situados a gran altitud.
El paisaje cambia radicalmente respecto a otros lagos mexicanos: roca volcánica, temperaturas bajas y montañas dominan el horizonte. Además, el lugar posee importancia histórica y arqueológica, pues se han encontrado vestigios prehispánicos tanto dentro del cráter como en las lagunas.
Actualmente, es importante verificar las condiciones antes de planear una visita, ya que durante 2026 CONANP ha mantenido cierres temporales en el acceso al cráter y sus lagunas por razones de seguridad.
Otra manera de recorrer el México volcánico
Visitar estos lugares permite comprender que la actividad volcánica no solamente dio origen a algunas de las montañas más conocidas del país. También creó lagos, cráteres y ecosistemas completamente distintos entre sí.
Alchichica, Santa María del Oro y las lagunas del Nevado de Toluca muestran tres versiones de un mismo fenómeno geológico y confirman que, en México, algunos de los paisajes más sorprendentes comenzaron mucho antes de que existieran caminos para llegar hasta ellos.
