Más Allá de Chichén Itzá: Ciudades Mayas que Siguen Ocultas

Cuando se habla del mundo maya en México, Chichén Itzá suele ocupar casi toda la conversación. Sin embargo, entre las selvas de Campeche, Quintana Roo y Chiapas sobreviven antiguas ciudades que permiten acercarse a esta civilización desde escenarios mucho menos concurridos y, en algunos casos, considerablemente más inmersivos.

Calakmul, Kohunlich, Edzná y Yaxchilán forman parte de ese otro mapa arqueológico mexicano donde las grandes estructuras aparecen entre árboles, caminos selváticos y territorios que todavía transmiten la dimensión que tuvieron estas ciudades hace siglos.

Calakmul, una potencia escondida en Campeche

En medio de la Reserva de la Biosfera de Calakmul se encuentra una de las ciudades mayas más importantes del periodo Clásico. Su zona arqueológica se extiende por alrededor de 70 kilómetros cuadrados y reúne más de 6,000 estructuras, testimonio de una ciudad que llegó a ejercer influencia sobre un amplio territorio.

Llegar hasta aquí forma parte de la experiencia. La selva rodea templos, plazas y enormes estructuras que revelan gradualmente la escala de una antigua capital maya alejada de los circuitos turísticos más convencionales.

Kohunlich y sus enormes mascarones

Al sur de Quintana Roo, Kohunlich conserva conjuntos residenciales, ceremoniales y cívicos rodeados por vegetación tropical. Su construcción más reconocible es el Templo de los Mascarones, decorado con grandes representaciones de personajes asociados con la élite gobernante que todavía conservan rastros de pigmentación original.

Su ubicación cercana a Chetumal permite integrarlo a una ruta por el sur del estado, una región donde el patrimonio maya convive con selva, lagunas y destinos mucho menos saturados.

Edzná, ingeniería maya en Campeche

A unos 55 kilómetros de la ciudad de Campeche aparece Edzná, antigua capital regional cuyo esplendor se desarrolló aproximadamente entre los años 400 y 1000. Entre sus construcciones destaca el Edificio de los Cinco Pisos, uno de los ejemplos arquitectónicos más reconocibles del sitio.

Edzná también revela otra faceta del conocimiento maya: sus habitantes desarrollaron un complejo sistema hidráulico para administrar el agua y adaptarse a las condiciones del territorio.

Yaxchilán, una ciudad junto al río Usumacinta

Pocas zonas arqueológicas mexicanas ofrecen una llegada como Yaxchilán. Ubicada en Chiapas, junto al río Usumacinta, la antigua ciudad permanece rodeada por una densa selva que refuerza la sensación de estar entrando en un lugar apartado.

Fue uno de los centros mayas más relevantes del Clásico Tardío y conserva más de 130 monumentos con inscripciones distribuidas entre estelas, dinteles, altares y escalinatas. Estos registros han permitido conocer episodios relacionados con gobernantes, guerras, conquistas y rituales de su antigua dinastía.

El otro rostro del mundo maya

Visitar estas ciudades permite comprender que el legado maya en México es mucho más amplio que sus sitios más famosos. Calakmul sorprende por su escala; Kohunlich por sus mascarones; Edzná por su arquitectura e ingeniería, y Yaxchilán por la combinación entre historia, río y selva.

Más allá de Chichén Itzá existe una red de antiguas ciudades donde el viaje comienza mucho antes de llegar a las ruinas. Carreteras, selvas y territorios poco transitados forman parte de una experiencia que demuestra cuánto queda todavía por recorrer del México maya.

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